El nuevo curso inmobiliario trae consigo un alentador panorama para la vivienda. Y, sobre todo, para el potencial
comprador. La mayoría de estadísticas apuntan a que el sector ha iniciado una fase de comedida recuperación que, como
explican los entendidos en la materia, representa un momento dulce para adquirir casa, tanto para vivir como para invertir.
Fundamentan esta teoría favorable a la compra sobre múltiples principios, entre los que destacan tres: el profundo ajuste
de los precios, la reapertura del crédito hipotecario y el jugoso escaparate de inmuebles disponible. Los tres parámetros
cuentan además con el paraguas y el aval de la mejoría que comienza a describir la economía.
No es la primera vez que durante la crisis se dice que es un buen momento para convertirse en propietario, aunque en esta
ocasión, los analistas insisten en que todo ha cambiado. Empezando por el grueso porcentaje de la depreciación de los
pisos, que está en el entorno del 40%. Y siguiendo por la coyuntura económica‐laboral del país, que, como aseguran los
entendidos, ha tocado fondo. “Ahora sí que la bajada de los precios está prácticamente completada”, especifica el consultor
inmobiliario José Luis Ruiz Bartolomé, que se lamenta por el tiempo que se ha demorado. “España ha perdido muchos
años en reconocer lo mucho que estaba inflado el valor de las casas”. Pese al lento ritmo en el que se ha desinflado la
burbuja, Ruiz Bartolomé aboga por que se ha llegado por fin a un punto de equilibrio desde el que comenzar a crecer.
Enumera los datos que dan fe de ello: el incremento de las compraventas en los últimos cuatro meses, el aumento del 19%
en la concesión de hipotecas en junio y, principalmente, la primera subida interanual (+0,97%) de los precios en seis años
durante el segundo trimestre de 2014, según los registradores de la propiedad. Viendo este cóctel de cifras positivas, Ruiz
Bartolomé afirma que “las tendencias son innegables y lo lógico es que los precios dejen de caer y consoliden su
escalada”. De ahí que crea que ha llegado la hora de que los potenciales compradores, que están esperando a que el
mercado toque fondo, se suban a esta ola que lleva “oportunidades muy interesantes con precios históricos” en muchas
localizaciones.
Estas oportunidades, advierte Gonzalo Bernardos, economista y director del Máster Inmobiliario de la Universidad de
Barcelona, no se mantendrán por mucho tiempo. “Conforme avance 2015, los precios irán subiendo”, avisa, y califica el
actual momento como “óptimo” para comprar y aconseja tomar la decisión de aquí a final de año. Vaticina un salto fuerte de
los precios del 10% durante el próximo año en las buenas zonas para describir posteriormente pequeñas subidas.
Bernardos da por hecho que uno de los detonantes de este encarecimiento será el despertar de la demanda embalsada.
Pero el factor que más impulsará el valor de las casas, dice, será la reactivación del crédito, condición sine qua non para el
afloramiento de la demanda. “La banca está dando más hipotecas, incluso más baratas, y seguirán haciéndolo cuando
hayan superado los test de estrés para captar clientes. A partir de esta reapertura crediticia aparecerán más compradores y
mayor competencia para comprar. El resultado es fácil de prever: subida de precios”, argumenta. Para Ruiz Bartolomé, la
vuelta de la financiación es más que otro síntoma de que la compra de casa es una buena decisión. “Sin duda, es el
acontecimiento del año para el mercado de la vivienda”, recalca. En su opinión, el regreso del crédito está llamado a cerrar
el círculo vicioso en el que está la vivienda desde 2008 y a abrir un nuevo círculo virtuoso: aumento del consumo, creación
de empleo e incremento de la compraventa de casas.
José García‐Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, coincide en que es un “momento
favorable” para la compra, aludiendo al profundo ajuste.. “El comprador debe encontrar una casa que le guste, en una zona
que le guste y con un precio que le suponga un esfuerzo económico de cuatro o 4,5 años su renta anual. No debe pensar
en si mañana valdrá más o menos”, dice.
Atendiendo al parámetro del esfuerzo económico, la coyuntura actual resulta totalmente idónea, según el reciente análisis
del mercado residencial de la consultora Deloitte, que estima que el nivel de esfuerzo para acceder a una casa se ha
situado en 2014 en 4,4 veces el salario bruto individual en España. Muy por debajo de la medida que se da en la Unión
Europea (6,1 años).
(El Mundo. Suplemento Su Vivienda. Primera página. Páginas 2 y 3)




