España registró en septiembre una caída de precios del 0,2%, en comparación con el nivel del año anterior, de acuerdo con
los datos del Índice de Precios de Consumo que publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE) y del que informan
todos los diarios. Por un lado, este dato ha vuelto a elevar los temores a la entrada de España en una deflación, que
técnicamente se define como seis meses consecutivos con una caída interanual de precios. Por otro, esta cifra supone un
repunte de tres décimas respecto al dato interanual del mes anterior, y pone fin a la racha de cuatro meses de descensos.
El Banco de España alertaba en junio de que “el avance del consumo supera al de las rentas”, porque buena parte de la
demanda estaba retenida, a la espera de una situación más estable. Ahora, esta situación se está produciendo. El
Indicador del Sentimiento Económico, elaborado por la Comisión Europea, muestra un avance en España en cinco décimas
en septiembre, hasta los 104 puntos. Sin embargo, se trata del único el país que registra un avance en toda Europa. Por
ello, si bien es cierto que España importa la caída de precios, también corre el riesgo de que la desaceleración que azota al
continente se acabe trasladando al país y creando también deflación por la falta de demanda. Con todo, este no es el
escenario central. Funcas, por ejemplo, prevé que el IPC cierre el año en torno al 0, y vuelva al terreno positivo en 2015.
(Expansión. Página 22. 5 columnas)




