La reunión de este jueves del Consejo de Gobierno del BCE no solo ha despertado una gran expectación en los mercados.
También los ejecutivos de varios países europeos vigilan de cerca lo que pueda decidir el organismo central en su próximo
encuentro. Ayer, el presidente francés, François Hollande se reunió en París con Mario Draghi después de que este fin de
semana el primer ministro galo, Manuel Valls, reclamara al BCE más medidas para depreciar el euro. En el encuentro,
Hollande le pidió a Draghi más estímulos para impulsar la economía europea, al tiempo que expresó su deseo de que se
flexibilice el pacto de estabilidad. Según fuentes del Elíseo citadas por la agencia Efe, ambos dirigentes coincidieron en la
necesidad de reducir el déficit público, pero también en la idea de que cada país debe llevar un ritmo específico adaptado a
sus características propias. Durante la reunión, según estas mismas fuentes, Draghi afirmó que “todas las posibilidades
sobre la compra de activos están abiertas”. Coincidió con Hollande en la necesidad de impulsar a la economía europea y
en el hecho de que algunos países tienen más margen que otros para hacerlo.
En el tradicional encuentro veraniego de los bancos centrales, Draghi pidió a Europa que ponga énfasis en la austeridad,
pero también que adopte medidas de impulso que sirvan para relanzar el crecimiento. Una tesis que choca con los
postulados tradicionales de Alemania, que se ha opuesto con firmeza hasta la fecha a las compras de deuda por parte del
BCE.
(Cinco Días. Primera página. Página 18. 4 medias columnas)




