Novedades — 12 septiembre 2014

El estallido de la burbuja inmobiliaria reveló el exceso de riesgo que habían contraído las entidades financieras, que
alimentaron un ritmo endiablado de concesión de crédito a fuerza de financiarse en el mercado de capitales. La fórmula
tradicional de captar depósitos para, a partir de ahí, conceder crédito se quedó pequeña en los años del boom inmobiliario.
Pero con la llegada de la crisis el sector tuvo que volver a los orígenes y deshacer el camino andado: reducir el volumen de
créditos y reforzar el papel de los depósitos como vía de financiación, a la vista de que el mercado de capitales le daba la
espalda. El resultado es que, después de casi seis años de crisis, la banca española está ya muy próxima a alcanzar el
punto de equilibrio entre su volumen de crédito y de depósitos. Es decir, cerca de equilibrar sus riesgos con la realidad de
los depósitos que capta, reduciendo por tanto la dependencia de los mercados para su financiación.
Los datos del primer semestre del año revelan que buena parte de los grandes bancos españoles sitúa ya su ratio de
créditos sobre depósitos cerca del 100% o incluso por debajo. El sector ha recorrido por tanto un largo camino desde
niveles superiores al 200%, cuando el volumen de créditos duplicaba con creces el de depósitos. Y llegados a este punto,
el sector queda ya muy cerca de haber completado el proceso de desapalancamiento o reducción de riesgos, tras el que
comenzar a elevar la financiación.
El primer banco en bajar del listón del 100% en el citado ratio fue Santander y, a cierre del primer semestre, se coloca en
cabeza de esa reducción, con un 87%. Es decir, el volumen de créditos de su división en España es incluso inferior al de
depósitos, un hecho que se explica en la fuerte captación de ahorro a plazo y en el duro ajuste de su cartera de créditos.
En BBVA el ratio es de 107% y se reduce desde el 116% del primer semestre del pasado año, después de un descenso del
8% en el crédito neto a la clientela en España y de un retroceso de apenas el 0,14% en los depósitos. El equilibrio entre
créditos y depósitos también se observa en CaixaBank, donde el ratio desciende desde el 117% de junio de 2013 al 102%
un año después, si bien en su caso la parte del pasivo incluye a los depósitos junto a las emisiones a minoristas. La
evolución es similar en Banco Sabadell, para el que el ratio de créditos sobre depósitos ha pasado en un año desde el
111% al 103,6%, de acuerdo con los resultados presentados al cierre del primer semestre. Tanto en el caso de CaixaBank
como en el de Sabadell, esta mejora en el ratio de apalancamiento se produce considerando el efecto de las variadas
adquisiciones realizadas por ambas entidades durante la crisis. Así, CaixaBank se hizo con Banca Cívica y Banco de
Valencia, y sus correspondientes carteras de créditos y depósitos, y Sabadell, con CAM, Lloyds España, Caixa Penedès y
Banco Gallego.
En Popular, el ratio de créditos sobre depósitos es del 110%. En BMN, este indicador del proceso de desapalancamiento
ha registrado una caída de 8,8 puntos porcentuales en el último año, hasta un 102,5% según explicó la entidad en sus
resultados semestrales. Y en Ibercaja, el ratio ya se sitúa por debajo del 100%, hasta el 96,23%, lo que “pone de manifiesto
la capacidad de autofinanciación del negocio minorista”, de acuerdo con los resultados de la entidad. En Abanca, ex
Novagalicia, es del 98% y en Unicaja, del 88%.
(Cinco Días. Primera página. Página 15. Media página)

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