La fuerte dependencia entre entidades financieras y sociedades de tasación, muchas de estas en manos de las primeras,
llevó al Banco de España a tomar cartas en el asunto hace un par de años. El hecho de que la filial de un banco fuera la
responsable de valorar el precio del inmueble para el que la entidad concedía un crédito, durante los años del boom del
ladrillo, o de tasar el valor que se descuenta de una deuda hipotecaria impagada, tras el estallido de la burbuja, ha
supuesto durante años un claro conflicto de intereses. La creciente presión del supervisor ha logrado reducir de una docena
a tres el número de tasadoras en manos de la banca que, si acaparaban un 46,8% de la cuota de mercado, ahora solo
facturan un 4,9% del total. Así lo refleja el último Boletín Económico publicado por el Banco de España, con los datos de
cierre de 2013. Este revela que las tres tasadoras que siguen en manos de la banca son la Sociedad Integral de
Valoraciones Automatizadas (Sivasa), que forma parte del área de riesgos de Banco Santander; Tasaciones Andaluzas, de
Unicaja, y LKS Tasaciones, de Caja Laboral.
Durante el pasado ejercicio también estuvieron operando Global Gestión de Tasaciones, de Caja Badajoz (hoy en Caja3), y
Compañía de Medios y Servicios de Tasación, de Cajasol (que, integrada en Banca Cívica, fue absorbida por CaixaBank),
si bien ambas fueron dadas de baja antes de cierre del año. Ya el año anterior, Bankia había vendido Tasamadrid al fondo
de capital riesgo Advent, que a su vez había comprado en 2010 Tinsa, la gran tasadora de la que participaban 35 cajas de
ahorros. CaixaBank, por su parte, vendió la suya, Valoraciones y Tasaciones Hipotecarias (VTH), a Gecopinsa Tasaciones,
mientras que Banco Sabadell (que heredó de CAM Tasaciones de Bienes Mediterráneo) o Novagalicia (que tenía
Tasaciones y Valoraciones de Galicia) decidieron dar de baja las suyas.
Estos movimientos son en buena parte consecuencia de la nueva regulación impuesta por el Banco de España para tratar
de fortalecer la independencia de las sociedades de tasación. El gobernador Luis María Linde ha implantado mayores
controles sobre las tasadoras participadas por entidades, incluyendo una revisión de los mecanismos de decisión, para
evitar influencias directas, y un régimen de incompatibilidades que impide que los miembros del consejo de administración
de la tasadora guarden “relación profesional o laboral alguna” con la entidad accionista. Además, se impide que los
responsables de las tasaciones tengan contacto directo con los comerciales del banco que participe en el capital de su
empresa.
(Cinco Días. Primera página. Página 16)




