Novedades — 06 octubre 2014

El próximo 4 de noviembre, la vigilancia de la banca europea, que actualmente descansa en manos de los bancos centrales
de cada país, pasará a estar centralizada en el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), formado por el BCE y las distintas
autoridades nacionales “en colaboración con la Autoridad Bancaria Europea (EBA), el Parlamento Europeo, el Eurogrupo,
la Comisión Europea y la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS). “El MUS no aspira a reinventar la rueda, sino a
consolidar las mejores prácticas de supervisión ya en vigor”, exponía ayer el BCE en una guía elaborada para explicar la
metodología de este mecanismo, que le hará responsable directo de la supervisión de 120 grupos, de los que dependen
unas 1.200 entidades, que a su vez componen el 85% de los activos bancarios de la zona euro. Las entidades menos
significativas seguirán controladas directamente por los bancos centrales bajo la supervisión del BCE.
El documento detalla, entre otras cosas, que la supervisión diaria de las entidades estará a cargo de los llamados “equipos
conjuntos de supervisión” (ECS), de los que se creará uno por cada entidad significativa, dirigidos por un coordinador del
BCE que, “por lo general”, será de nacionalidad distinta a la de la entidad supervisada. Estos coordinadores, prosigue el
documento, “se nombrarán por un periodo de tres a cinco años, dependiendo del perfil de riesgo y de la complejidad de la
entidad”.
(Cinco Días. Página 18. 5 medias columnas)

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