Novedades — 08 octubre 2014

Cuando un propietario vende su vivienda y al hacerlo gana dinero, Hacienda se queda con una parte de esos beneficios.
Teniendo en cuenta que es posible que cambie la forma de calcular esos impuestos a pagar ‐el Gobierno ha aprobado un
Proyecto de Ley de Reforma Fiscal‐, si la decisión de vender una casa o un local se tomara exclusivamente por criterios
tributario ¿habría que hacerlo antes de que acabara el año o mejor esperar a 2015, incluso a 2016? Dicen los expertos que
cada caso y cada casa es diferente, pero para saber cuál es el momento más conveniente es importante tener en cuenta el
año de compra de la vivienda que se quiere vender y qué se va a hacer con el dinero obtenido en la transacción.
“Cada caso necesita de un análisis individual pero, a grandes rasgos, resultará más beneficioso vender en 2014 viviendas
adquiridas antes de 1994 (para utilizar la exención acumulada del 11,11% anual) y los inmuebles con mayor antigüedad
desde esa fecha y hasta hoy (por la aplicación de los coeficientes monetarios). Puede llegar a compensar [hay que hacer
previamente el cálculo de los impuestos a pagar en 2014 o 2015] negociar una bajada en el precio de la vivienda para
cerrar la operación antes de que termine el año”, explica Paula Satrústegui, directora de planificación financiera de Abante
Asesores. Y sobre el posible impacto en los precios, Luis del Amo, gerente y secretario técnico de Registro de Economistas
y Asesores Fiscales (REAF) comenta: “si finalmente se pone en marcha esta nueva normativa fiscal se deja a los
propietarios de viviendas antiguas (las adquiridas antes de 1994) con un estrecho margen de maniobra. Prácticamente se
les empuja a vender para no perder los beneficios fiscales que hasta ahora habían consolidado. Los precios de las
viviendas pueden, por tanto, caer a corto plazo y, en 2015, simplemente quedarse el mercado parado”.
A pesar de la caída de precios de los últimos años, los propietarios más o menos recientes (a partir de 2005‐2006) que
consigan vender su vivienda con beneficios tributarán menos en 2015 que si lo hacen en 2014 (por la reducción de tipos
impositivos). “No es un grupo muy numeroso de propietarios los que conseguirán esta mejora. La realidad es que la nueva
reforma fiscal no es beneficiosa para la ciudadanía porque ataca al ahorro de los españoles; tiene un afán claramente
recaudatorio y la política de comunicación sobre la misma ha sido prácticamente nula. Se empuja a vender en poco tiempo
a muchos propietarios [piénsese en casas antiguas que se heredarán en el futuro] lo que aumenta su riesgo de no hacerlo
en las condiciones y precios mínimamente exigibles”, añade Fernando Encinar, de idealista.
La conclusión es, por tanto, que no hay una regla fija para considerar cuándo es el mejor momento para vender. En
principio, para las viviendas de más antigüedad puede resultar más rentable desde un punto de vista fiscal, su venta en
2014 porque los coeficientes de inflación y de abatimiento compensan los mayores tipos de tributación. Para las viviendas
adquiridas más recientemente no siempre resultará mejor vender en 2014. Dependerá de su fecha de compra (gozarán de
un mayor o menor coeficiente de actualización) y muy especialmente del importe de las ganancias obtenidas.
(El País. Suplemento Negocios. Página 26. 1 página. Domingo 5)

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